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María Enciso : la voz eterna de Antonio Machado

2025 - Dykinson

282 p.

La obra de María Enciso ha sido para mí en los últimos años todo un descubrimiento. Leer sus conmovedores versos, sus crónicas llenas de nostalgia, sus ensayos tan finos, tan bien articulados, me ha hecho preguntarme muchas veces por qué no se le había prestado mayor atención a una obra, como la suya, no muy extensa, es verdad, porque tampoco lo fue su vida, pero sí muy valiosa y ciertamente singular. Buscar las razones de este desinterés crítico, que por fortuna se está subsanando ya, nos lleva sin duda a constatar una vez más el papel de segundo orden que la cultura occidental les ha reservado durante siglos a las mujeres y nos anima, también una vez más, a intentar ponerle remedio, a solventar, con la palabra serena y mediante el ejercicio de la crítica, el olvido y el silenciamiento al que se han visto sometidas muchas escritoras. Para ello contamos con el soporte teórico que el feminismo ha ido construyendo muy certeramente desde hace décadas. La teoría feminista ha generado un caudal de conceptos tan

abundante, tan importante y tan rico que ningún estudioso o estudiosa de la literatura puede permitirse a día de hoy prescindir de ellos, porque, si lo hiciera, sería como si un médico obviase el descubrimiento de la penicilina. No se puede hablar de las escritoras ni de los personajes femeninos pasando de puntillas por todo lo que al respecto ha producido el feminismo, lo mismo que no se puede hablar de determinadas enfermedades producidas por bacterias sin echar mano de la penicilina. Sería como cerrar los ojos ante la evidencia. El poder sanador de la penicilina no es una cuestión de creencia, no es una opinión, es un hecho probado. De igual forma, la teoría feminista, que ha ido surtiendo de 16 conceptos, que ha ido proporcionado herramientas al análisis literario, es una evidencia, es un hecho probado, aunque desgraciadamente todavía se la trata a veces sólo como una creencia, y claro, vista así, como creencia, siempre se tiene la opción de no creer. En nuestro ámbito, el filológico, esto de cerrar los

el deseo apremiante de saber, y también por la firme convicción de que sólo así, incorporando a las mujeres, acertaremos a encajar las piezas del puzzle, de que sólo así, con las mujeres, con las escritoras, lograremos, en este caso, completar la controvertida fotografía del Machado de posguerra, de ese Machado que se disputaron encarnizadamente uno y otro bando...Isabel Navas Ocaña [Texto de la editorial]

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